Hay ciertos estereotipos acerca de las características que hacen que un CEO tenga éxito. Todos asociamos por ejemplo el carisma, el encanto y la confianza como cualidades que describen a un buen CEO y las razones por las que en muchos casos se les contrata.

Elena Bothelo, socia de ghSMART, realizó hace unos años un estudió -plenamente vigente hoy- en el que capturó los 4 comportamientos que hacen que un CEO tenga éxito y alcance los resultados deseados.

Una de las conclusiones irónicas es que las características que te ayudan en muchos casos a ser contratado como CEO, no son las que te van a ayudar a tener éxito o fracaso en tu puesto.

La primera característica es la velocidad con la que toman decisiones, lo que podemos denominar como ser decisivos.

La velocidad no tiene que estar reñida con la calidad de las decisiones, pero es cierto que se asume un cierto riesgo que hay que gestionar. Y si se cometen errores, se aprende y se cambia el rumbo.

Por un lado, el CEO es el que en última instancia marca el ritmo y la velocidad de la compañía, y si el CEO es lento en la toma de decisiones, el resto será todavía más lento.

Y por otro, dado que el CEO no hace nada por si mismo más que marcar la dirección y asegurarse de que toda la organización está alineada detrás de esa dirección, lo que tiene que hacer es dejar que la organización progrese y no ralentizarla.

El segundo comportamiento está muy ligado al primero: adaptabilidad.

Dado que se toman decisiones con velocidad, si algo no funciona como se esperaba, se adapta la dirección y se sigue progresando. Idealmente la adaptabilidad debe ser proactiva para anticiparse a los cambios del futuro y del entorno. Y una característica clave en este sentido es la capacidad de abandonar y dejar de hacer cosas. En muchos casos los CEOs saben lo que hay que hacer, pero no se adaptan y no abandonan lo que no les sirve para el futuro.

El tercer comportamiento es la capacidad de conectarse con los grupos de interés y alinear y equilibrar sus intereses.

Bothelo lo describe como un director de orquesta, que no toca ningún instrumento, pero hace que todos los miembros suenen de forma armoniosa y afinada. Y dado que en muchos casos los intereses de los grupos de interés están en tensión -clientes, empleados, accionistas-, una buena recomendación que da es mantenerlos “en un estado de insatisfacción constructiva” que haga que el negocio crezca y tenga éxito.

Y el último comportamiento es la capacidad de producir resultados de forma consistente.

De hecho, este es el único comportamiento que aumenta las posibilidades tanto de que te contraten como CEO como de que tengas éxito en el puesto.

Los mejores CEOs se rodean de un equipo de personas que le ayudan y le permiten conseguir esa consistencia y esa fiabilidad. Y una vez que lo tienen, les dejan hacer su trabajo, confían en ellos.

“Hacemos lo que dijimos que íbamos a hacer y presentamos los resultados que dijimos que íbamos a conseguir”.

Y si el lector tiene alguna duda de por donde empezar a ejercitar estos comportamientos, la recomendación es seguir el lema de NIKE, ‘Just do it’.

Toma una decisión y ejecútala de forma fiable.