Tolstoi en Ana Karenina dice “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”.
Esta máxima aplica perfectamente a las empresas. Todas las empresas tienen problemas y cada una los tiene “a su manera”.
En el entorno complejo en el que nos movemos las empresas saben de unas cosas -sus ‘core competences’- y no saben de otras; y la peor de las situaciones es no saber lo que no se sabe. Y esa es la razón por las que las empresas tienen problemas.
Aquí entran en juego las empresas consultoras que ayudan a diagnosticar los problemas y ofrecen soluciones a sus clientes.
Sin duda alguna, las consultoras aportan un gran valor a las empresas y esa es la razón por la que cobran unos honorarios muy altos que sólo unas cuantas empresas pueden pagar.
Las grandes consultoras disponen de recursos, conocimientos, infraestructura, experiencia, tecnología y unos márgenes saneados, lo que implica que sus costes son también muy significativos y alguien tiene que pagar por ello.
En el sector del transporte aéreo, hubo un momento en el que volar era caro y no todo el mundo podía comprar un billete para pasar un fin de semana en Paris o en Roma. Las llamadas ‘compañías de bandera’ acarreaban un gran coste de infraestructura y por lo tanto no podían ofrecer precios más baratos.
Pero aparecieron las compañías ‘low cost’ con un modelo de negocio muy ligero y crearon lo que llamamos un ‘océano azul’. No competían por los mismos clientes, sino que crearon una demanda nueva de personas que nunca pensaron poder volar en avión para pasar un fin de semana en Roma, pero que ahora por 40€ sí que podían.
Esta misma analogía nos la planteamos en Oficina del CEO .
Somos conscientes de que todas las empresas tienen problemas -todavía no hemos encontrado ninguna que nos diga ‘en mi empresa todo funciona y no tengo ningún problema’- pero no todas piensan que pueden recibir ayuda de calidad y profesional y por lo tanto sus directivos ni se lo plantean.
Hay ciertas cosas que las compañías aéreas de bajo coste no pueden sacrificar: no hay compromisos con la seguridad, por ejemplo. Un solo incidente de seguridad o un accidente haría que ese negocio desapareciese. Pero sí saben que el zumo de naranja no es imprescindible para volar de una ciudad a otra.
Por la misma razón, un CEO puede acceder al valor clave de una consultoría de negocio si la empresa consultora puede ofrecer un servicio de calidad y personalizado a un precio razonable porque no ‘acarrea pesadas maletas’ que al final pagan los clientes.
Por esta razón os invitamos a que nos conozcáis y estamos encantados de charlar con vosotros para explorar juntos como os podemos ayudar a que voléis alto, lejos, rápidamente y con seguridad.